Identidad digital
Para utilizar muchos de los servicios públicos en Internet, es preciso un sistema de identificación que depende, en gran medida, de las características del servicio al que se accede:
* Algunos requieren la aportación de un dato que sólo conoce el usuario y el suministrador del servicio. Por ejemplo una casilla de la declaración del IRPF.
* Otros requieren la inscripción previa en un registro del propio servicio, que facilita unas claves o contraseñas para acceder y utilizarlo.
* Actualmente, una de las formas más comunes de acceso a los servicios electrónicos de las Administraciones Públicas es mediante el Documento Nacional de Identidad Electrónico, expedido por el Ministerio del Interior que otorga una identidad personal y digital a los ciudadanos.
* También se puede acceder a dichos servicios públicos electrónicos mediante certificados electrónicos, que acreditan y garantizan la identidad en la red de una persona o empresa, para el acceso seguro a los servicios públicos. Estos certificados electrónicos emplean dos tipos de clave: una privada (que sólo conoce el usuario) y otra pública (que puede ser conocida por todos los usuarios), la combinación de ambas garantiza la identidad y la integridad de las transacciones realizadas.
En España existe una amplia gama de certificados electrónicos que son proporcionados por prestadores de Servicios de certificación y están reconocidos por la Administración.
¿Para qué sirve tener una identidad digital en Internet?
Con una identidad digital puedes hacer un gran número de trámites personalizados como por ejemplo:
* Presentar tu declaración de la Renta
* Obtener un certificado de tu vida laboral
* Consultar tus multas y puntos en Tráfico
* Conseguir un certificado del Catastro de tus propiedades
* Pedir cita médica
* Solicitar un certificado de nacimiento
* Solicitar una beca o ayuda pública
Una de las formas más habituales de acceso, es la que requiere que uses tu DNI electrónico. Este es mucho más seguro que el tradicional, ya que incorpora mayores y más sofisticadas medidas de seguridad que hacen imposible su falsificación. Asimismo, permite garantizar la identidad de los interlocutores de una comunicación por Internet, ya sea para intercambio de información, acceso a datos o compras, a la vez que asegura que la información intercambiada no ha sido alterada.






